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Kunst
Urs Jaeggi
Berlín, Alexander Verlag, 2002
por
Peter Krieger

Urs Jaeggi es artista, escritor y sociólogo. Sus capacitaciones —diferentes y relacionadas— confluyen en el libro Kunst (Arte), una compi- lación de textos que conforman una autobio- grafía encubierta (“eine verkappte Biograp- hie”, p. 166). Por su idioma, el alemán, el libro se mantiene cerrado a la mayoría de los lectores mexicanos; no obstante, una reseña de su contenido ayuda a entender el pensa- miento visual de Jaeggi, quien presentó sus ideas en dos coloquios internacionales del Instituto de Investigaciones Estéticas (1997, 1998) y en una exposición del muca (1998) de la unam.1
1. Urs Jaeggi, “Passe-partout or pièce de resis- tance”, en XXI Coloquio Internacional de Historia del Arte. La abolición del arte, Alberto Dallal (ed.), México, unam-Instituto de Investigaciones Estéti- cas, 1998, pp. 551-564; del mismo autor, “Moran- di’s Bottles, Duchamp’s ‘Fresh widows’, and the
Los quince textos y las treinta y siete ilustraciones del libro demuestran la sensibi- lidad visual del artista, la expresión verbal concisa del escritor y la facultad analítica del sociólogo en la búsqueda de los sentidos po- sibles del arte. Destaca el hecho de que la in- trospección de un artista contemporáneo no se reduce —como lo conocemos de muchos casos— a la mercadotecnia con fraseología,2 sino, al contrario, aprovecha la sinergia de diferentes capacitaciones en el cerebro, pri- mordialmente la relación compleja de las pa- labras y de las imágenes.
Como hilo conductor, el cuestionamien- to mutuo entre el texto escrito y la construc-
Tower of Babel”, en XXII Coloquio Internacional de Historia del Arte. (In)Disciplinas: estética e historia del arte en el cruce de los discursos, Lucero Enríquez (ed.), México, unam-Instituto de Investigaciones Estéticas, 1999, pp. 597-603; además, dos publica- ciones, una monografía y las memorias de un colo- quio sobre Jaeggi, perfilan sus facetas de creatividad. Véase Irmgard Elsner, Urs Jaeggi. Eine Werkbio- graphie, Nueva York, Berna, Francfort y París, Pe- ter Lang Verlag, 1993; y Peter Trübner (ed.), Das Heisse und das Kalte. Kunst und Gesellschaft. Sym- posium für Urs Jaeggi, Nueva York, Berna, Franc- fort y París, Peter Lang Verlag, 1994.
2. Véase mi artículo “Words don’t come easy — comentarios a la crítica y exposición de las artes plásticas actuales”, en Universidad de México, núms. 597-598, México, octubre-noviembre de 2000, pp. 25-29.
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ción visual determina la creatividad de Jaeg- gi. En una instalación para Tel Aviv y Vene- cia, No Pictures (2000), sobre la prohibición imposible de la imagen en varios contextos religiosos (pp. 84-86), el artista presentaba un juego anárquico de listones de madera que demostraban la descomposición de sig- nos de escritura hacia un nuevo orden visual sin significado, proporcionando un estímulo visual a través de nuevas relaciones contex- tuales. Esta mutación sorprendente de for- mas y significados establecidos, retoma un lema de Samuel Beckett, No More Words, y lo convierte en una retroalimentación nega- tiva de la instalación artística.
En otro texto, Jaeggi cuestiona la coerción del lenguaje. Segun Wittgenstein, el hombre no sólo construye su mundo con las palabras, sino ellas mismas determinan la visión del mundo; y a veces fungen como una cárcel pa- ra los pensamientos (p. 122). Jaeggi edifica y dinamita estas cárceles, es prisionero y liberta- dor al mismo tiempo. Su texto “Gespaltene Zungen” (“lenguas divididas”), escrito con ele- gancia poética, precisión filosófica y puntuali- dad ortográfica, critica la omnipotencia y om- nipresencia de los discursos verbales (p. 125), su régimen autoritario sobre la diversidad in- controlable de las artes visuales.
Es una esquizofrenia estimulante para el lector seguir los pasos autodeconstructivos del artista-escritor-sociólogo. No paraliza la creatividad, sino explota un enorme poten- cial epistemológico. Tal vez por eso, Jaeggi profundizó, de manera empírica, las hipóte- sis sobre la creatividad en los manicomios, donde la contradicción entre la lógica represi- va y la libertad absoluta en el uso de palabras e imágenes genera configuraciones estéticas estudiadas y aun estimadas por investigado- res estéticos desde los años veinte (por ejem- plo, la colección Prinzenhorn).
En el manicomio de Gugging, Austria, Jaeggi visitó durante un largo periodo a los “locos” y documentó no sólo su creatividad artística (p. 109), sino también su domestica- ción por parte del aparato estatal. Con una táctica policiaco-terapéutica oscilando entre conversación e inyección (de tranquilizan- tes), los loqueros de Gugging estructuran los rituales cotidianos de los locos (pp. 97, 98 y 106) cuya única desviación permitida es la creación de pinturas y poesías (p. 101). Esta terapia establecida, comparable a la libertad que otorga la sociedad contemporánea al ar- tista “loco” e incomprensible, produce ten- siones y resistencias, mismas que Jaeggi reco- noce como una fuente de su propia energía artística.
Ex negativo, en abierta oposición a cual- quier represión o estereotipación de las ex- presiones humanas, Jaeggi define su posición estética en un ambiente sociocultural pro- fundamente determinado por la concentra- ción de las masas en las megaciudades. Pero no perfila a la ciudad de México, que conoce desde los años sesenta y donde radica actual- mente, como megamanicomio, sino como un campo vasto de contrastes visuales y es- tructurales, tan brutales como estimulantes (p. 72). Su exposición en el muca (Entre AHORA y ahora) y el mismo texto que escribe sobre esta experiencia (pp. 72-77), son pri- meros pasos en la búsqueda por conocer y aprovechar el potencial visual de esta mega- lópolis. Todavía esta búsqueda se encuentra en sus inicios, estructurada predominante- mente por la mitografía de Octavio Paz so- bre la pirámide destruida, pero sus recientes documentaciones fotográficas y experimen- tos literarios —ausentes en el libro— mar- can otras pautas para el entendimiento esté- tico de la megaciudad de México.
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En otros contextos, Jaeggi ya experimen- tó las sacudidas del imaginario urbano (p. 12). Detecta en las zonas periféricas, degeneradas, de las ciudades, un campo de estudio estético y de intervención artística. Para él, la des- composición de la ciudad compacta en sus periferias miserables —no sólo en el caso ex- tremo del valle de México— no debilita el concepto de ciudad, sino lo expone en nue- vas configuraciones (p. 28). La estética de la decadencia, medio tradicional de la melan- colía, en la mente de Urs Jaeggi se convierte en un catalizador para redefinir artística- mente los espacios muertos, olvidados.
Después de la unificación de las dos par- tes de Alemania en 1990, Jaeggi exploró los terrenos baldíos alrededor de las ciudades orientales, en la ex rda, donde las industrias clausuradas dejaron una herencia deprimen- te. En su proyecto para la periferia de Wit- tenberg, “Ciudad de Lutero”, colocó cubos de hierro como un fuerte impacto visual contra la tristesse suburbana, en un campo fragmentado por carreteras y unidades habi- tacionales sueltas (pp. 37-39). En otro pro- yecto artístico cerca de una planta de energía atómica en Greifswald / Lubmin, Jaeggi des- cubrió la estética involuntaria de las máqui- nas rotas como megaesculturas (p. 60), o la descomposición de algunas barracas milita- res (p. 62) como un arte povera; y en estos te- jidos de melancolía materializada levanta sus cuadros de letras torcidas, que niegan “senti- do” y orden.
A estos y otros proyectos documentados en el libro los une la idea de que el arte es un acto de disipación —violenta, pero sublime— de energías (p. 129), es una efervescencia de in- novaciones en ambientes adversos o aburridos (p. 36). Sin embargo, los productos artísticos que propone Jaeggi, no son un tipo de arte shock, que provoca asco, sino sublimes y mi-
nimalistas intervenciones que requieren del público cierta capacidad de reflexión.
El artista sabe —y lo escribe claramen- te— que la inundación de imágenes en la cultura contemporánea es capaz de paralizar la percepción sensorial (pp. 146-147). Para muchos, el acto de ver es omitir la sobrein- formación visual, apartar la vista. No obs- tante, quien no sensibiliza su aisthesis, co- rrompe su capacidad de contemplación. Y por ello, el artista fácilmente se encuentra fuera de lugar; nadie necesita sus obras, sus mensajes visuales se pierden en el nirvana de las galerías y museos,3 donde se petrifican como sistema de signos culturales, sin poten- cial provocativo para la actualidad (p. 137).
Jaeggi remonta esta situación fatal del artista plástico actual hasta los orígenes en la Estética de Hegel, quien desvalorizó el arte como producto del pasado, apto para ser de- positado en el museo (pp. 18-19). También el
3. Esta crítica de la perdida capacidad comuni- cativa del artista contemporáneo la profundicé en mi artículo “Revolución y colonialismo en las ar- tes visuales — el paradigma de la Documenta”, en Universidad de México, núm. 617, México, no- viembre de 2002, pp. 89-92.

 

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©  Urs Jaeggi  /  Website:  Universes in Universe  &  María Linares