|
Cuando en diciembre de 2003 la comisión de selección nombró a
Roger M. Buergel (*1962 Berlin, radicado en Viena) director artístico
de la Documenta 12, era apenas conocido incluso en Alemania. Muchos comentaristas
trataron de explicar esta decisión, alegando que luego del marcado enfoque
racional de las dos ediciones anteriores, se debía volver a destacar
lo sensorial en el arte. De las declaraciones a menudo nebulosas de Buergel,
que dirige la Documenta 12 junto con su esposa Ruth Noack, podía deducirse por lo menos que ambos pensaban ocuparse precisamente de esto.
La imposibilidad de seguir concretamente la fase de preparación de la
Documenta 12 ya se hizo evidente en las tres preguntas clave que los curadores
formularon como orientación: ¿Es la modernidad nuestra antigüedad? ¿Qué es
la vida al desnudo? ¿Qué hacer? (Esta última en relación
a la educación). Los organizadores apenas dejaron vislumbrar algunos nombres con antelación, cuya obra podría inducir alguna de estas ideas. La lista de artistas
fue revelada recién en la conferencia de prensa poco antes de la inauguración.
Llama la atención que la fuerte presencia de artistas de África,
Asia, América Latina y Europa del Este se vuelva a destacar tan ampliamente
en los medios periodísticos. Uno pensaba en realidad, que después
de la Documenta 11 de Okwui Enwezor, su inclusión en este evento sería
algo natural y obvio. En la exposición misma, el origen de los artistas
sólo se puede intuir, ya que en los carteles que acompañan a
las obras falta todo dato sobre la persona. Estas informaciones tampoco aparecen
en el material de prensa, mientras que las biografías de los curadores
no son precisamente un alarde de modestia.
No es el objetivo aquí hacer una reseña crítica de la
Documenta 12. El que conoce nuestros recorridos fotográficos por bienales
y otras muestras internacionales sabrá, que el motivo principal de nuestro
esfuerzo es ofrecer a aquellos que no pueden visitar estas exposiciones una
impresión visual de las obras de los participantes de África,
Asia y América Latina - que es el enfoque especial de nuestro proyecto.
El que así lo desea, puede formarse una opinión propia, por lo
menos sobre estos artistas. En las páginas de nuestro recorrido por
la Documenta 12 hemos incluído además algunos comentarios sobre
la exposición en sí.
Como breve conclusión podemos decir que es indudable que se encuentran
en esta Documenta con sus más de 500 obras de 113 artistas numerosos
trabajos y constelaciones artísticas interesantes. El hecho de que haya
escasas estrellas de la escena artística internacional no debe considerarse
una carencia. Pero interpretar a partir de esto una estrategia para rehuir
al mercado, sería hilar muy fino. En última instancia, también
hay detrás de otros participantes - algunos incluso presentados con
un exagerado número de obras - galerías y coleccionistas, cuyos
intereses son satisfechos sin lugar a dudas.
A pesar de algún que otro acierto, esta Documenta deja una impresión
más bien insatisfactoria por la ausencia de pruebas palpables
en su realización de las diversas enunciaciones teóricas previas,
y en parte debido a graves fallas curatoriales. Éstas últimas
son especialmente evidentes en el por demás lamentable Aue-Pavillon
(vea nuestro recorrido).
Es evidente, que esta 12a edición no alcanza a ser de ninguna manera
un "sismógrafo de validez mundial" con respecto al arte contemporáneo
como se autodeclara nuevamente en los comunicados oficiales. La Documenta ha
arribado a la normalidad, lo que significa que se ha vuelto una exposición
periódica entre muchas y que ha perdido su anterior status de "exposición
mundial" o de cenit del arte internacional. Pero probablemente sea ya
de por sí imposible pretender ese nivel en un mundo policéntrico
como el actual.
Gerhard Haupt y Pat Binder
versión para imprimir
Organizador:
documenta y Museum Fridericianum Veranstaltungs-GmbH
Friedrichsplatz 18
D-34117 Kassel
Alemania
Tel.: (+49 561) 70 72 70
Fax: (+49 561) 70 72 739
Email: office@documenta.de
Sitio web: www.documenta12.de
|